Verdades Contemporáneas

(11 de agosto de 2011)

El día de ayer vimos en clase el video de la aparición de un “hada” en Guadalajara. Y el maestro nos hizo reflexionar hasta qué punto es válido jugar, manipular, apoyar, tolerar, ignorar, ridiculizar las creencias de la gente.

Y probablemente para muchos, es muy fácil declarar que se trata de ignorancia. Sin embargo, la publicidad que grandes compañías le hacen a sus productos para obtener más ganancias,  ¿no es casi lo mismo? El hecho de que las marcas reconocidas o las compañías jueguen con conceptos como el de la familia perfecta, de la manera de atraer mujeres,  ¿no es parte de lo mismo?

Sabemos que lo que nos promueve el anuncio no es cierto, o llegamos a comprobarlo. Y aún así, seguimos consumiendo el producto.  ¿Hasta qué punto la mercadotecnia es ética y consigue su objetivo?

¿Podemos creer que no tienen punto de comparación aún y en que de fondo, ambos (hada y compañías), juegan con la percepción de paz, felicidad y amor en la comunidad? ¿Aún y en que una juegue con creencias y otra con productos, su trasfondo, no es el mismo?

¿Debería haber una regulación para controlar todo esto?

Mis compañeros dieron muchísimos puntos de vista, tales como: “es un negocio y tú decides en qué invertir”, “no es lo mismo meterse con la espiritualidad a meterse con algo tangible”, “es la necesidad de creer y formar parte de algo”, entre otros.

Pero, ¿en qué forma nos afecta, o contribuyes a lo mismo?

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