Justa y caritativa. ¿Era posible?

(25 de septiembre de 2011)

Hoy me provocó mucho ruido el comportamiento de una señora que pedía, bueno prácticamente exigía, el lugar para sus hijos. Los cuales estaban perfectamente sanos, sin dificultad alguna para moverse, estar de pie, hablar, etc. Una situación completamente ordinaria para cualquiera. Pero a mí, me causó mucho conflicto el si lo correcto era ser justa o caritativa.

Ese día, en ese momento, mi elección fue ser justa. Educar y concientizar que para tener lugar, hay que llegar temprano, no prácticamente cuando la celebración ya se va a acabar. Es como cuando llegas a una fiesta y “por concha” tu intención es solamente comer, sin ganas de pasar tiempo o de desearle lo mejor al organizador. ¿Aceptable y educado? Por supuesto que no.

No obstante, horas después vengo a contemplar su maleta llena de egoísmo, en la que probablemente lo único que necesitaba esa mujer era ver a Jesús en mí. Comenté la situación entre mis amigos, varios estuvieron de acuerdo con mi decisión. ¿Pero eso remedia la bolsota de egoísmo de la señora? ¿Realmente concienticé de lo maravillosa que es la puntualidad? ¿O yo también fui egoísta?

Justificaciones, bien planteadas, de mi decisión en ese instante, las tengo. ¿Pero de qué valen cuando me ganó la soberbia de creer que siempre y que todo lo que hago es perfecto para Dios?

Recordé la anécdota del niño con el mar:

San Agustín ve, que un niño tenía intenciones de meter el agua de mar en un pequeño pozito que había formado en la arena. A lo que San Agustín se detuvo y le preguntó que por qué lo hacía. Y al escuchar que su objetivo era vaciar el mar en ese hoyo, San Agustín le dijo que eso era imposible. A lo que el niño le respondió, que más imposible aún, es descifrar el misterio de Dios.

Mi felicidad fue inmensa al recordar, que Dios no pide que seamos perfectos, que me ama al igual que ama a la señora que a la señora que carga su bolsa de egoísmo. ¡Qué bueno que su grandeza es de amor! Porque si nos recalcara nuestros errores, o fuera como el actor de “Todopoderoso”, estaríamos mucho peor.

¿Por qué estoy tan segura?

Por que ahí es cuando me di cuenta, que nunca es suficiente nuestra labor. Que pasamos la vida alejados, creyendo que tendremos ese momento para arrepentirnos y ganarnos la vida eterna con Él; sin estar conscientes que la pasaremos mejor en vida compartiéndola con Él. Y que su inmensidad JAMÁS la entenderemos. Y que lo único que tenemos que hacer es demostrarle nuestro amor estando en comunicación con Él y en nuestro trato con los demás.

Pero, ¿dónde quedó mi caridad?…. ¿Por qué no lo pude combinar?

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