“Mi” conducta, “nuestra” salud organizacional

Hace unos días, una profesionista se me acercó para pedir mi orientación en cuanto a su carrera profesional. Me comentó que ya no se sentía motivada, llamó mi atención porque tiene aproximadamente 10 años en el mismo rol y por el poco tiempo que nos conocemos no creí que fuera un tema de su zona de confort. E indagando el respecto, me percaté que su sentir venía de la influencia en las conversaciones de sus compañeros acerca de los cambios implementados y la relación con su líder… cultura organizacional.

Eso me hizo preguntarme ¿por qué y cómo nuestra conducta en el lugar de trabajo es relevante? ¿Qué permite que toda una organización se sienta segura y aporte aún más desde su “trinchera”? ¿Cómo influye la cultura organizacional en nuestra motivación?

¿Qué debe hacer una organización para facilitar la excelencia? ¿Cómo conseguir el hábito donde las personas trabajan en las mejores versiones de sí mismos? ¿Y cómo te aseguras de que las personas tienen maneras saludables para conectar, formar identidades y de ser parte de algo más grande cuando a la par aprenden a administrarse a sí mismos?

¿Qué acciones construyen esa confianza para dar lo mejor de ti y cuáles la destruyen? Justamente las conversaciones en las que nos involucramos y la calidad de las mismas. ¿Cómo y con quién platicas? Para descubrir tus posibilidades y limitaciones.

Esas conversaciones entre equipos y con tu líder, determinan la “salud organizacional”.

La confianza es como la plastilina, las manos dedicadas de todos los involucrados pueden trabajarla y hacerla fuerte ante los desafíos. No se trata de que si quiebra ya no la reparemos, porque condenamos relaciones y los equipos.

De igual forma, el poder que tiene el tiempo para transformarnos debemos considerarlo. Todos caminamos con una ilusión de nuestra historia personal –la persona en la que nos queremos convertir-. Ciertamente, hace 10 años no éramos la misma persona que hoy. El tiempo transforma nuestras preferencias, refuerza o debilita nuestros valores, cambia nuestra personalidad o humor, pero lamentablemente sólo lo apreciamos cuando recordamos ciertos eventos de nuestro pasado y se nos olvida realizarlo a futuro. Cuando se lo sugerí, me confió que le resultó valioso para hacer a un lado el miedo de tomar decisiones de las que luego pueda arrepentirse.

Todo es aprendizaje, no limitemos nuestra evolución. Abrázala, explórala, y apóyate en ella. Si quieres cambiarla, hazlo, pero no permitas que se quede empolvada. En el conocerte, te permites ser sensible y desarrollar la habilidad de adaptarte más rápido a un mundo donde la única constante es el cambio.

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2 comentarios en ““Mi” conducta, “nuestra” salud organizacional

  1. Una vez platiqué con mi amigo Franco ( https://mx.linkedin.com/in/francoborges ) quien es experto en el tema de Recursos Humanos y comentabamos que ahora las personas como promedio máximo que duran en una empresa bajo el mismo puesto son 4 o 5 años, al empleado hay que motivarlo, y la motivación no es solo económica, también puede ser con reconocimiento ante los demás o inclusive dando mayor responsabilidad. Concluiamos también que el empleado debe de estar alineado con los valores y visión de la empresa.
    Coincido contigo de que al interactuar con tus colegas el ambiente se propaga, tanto para bien como para mal. Por eso es importante reflexionar nuestras palabras, la palabra es importante.
    Gracias por tu post.

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